Teniendo en cuenta las demoras impartidas y la apertura propia a este debate que debe efectivamente serlo, me contentare de hacer acá un indicativo. Yo propondría entonces, simbólicamente, diez pistas de exploración de la pregunta que nos es propuesta hoy – Mundialización e Identidades – ¿Hacia una mundialización con rostro humano? Un "programa" de diez puntos que parece sin duda " político ", y que efectivamente lo es, no en el sentido de una nueva ideología partidaria, pero bajo la doble acepción de la Politeia y del Politikon tel como son concebidos por Platon y Aristóteles, con sus identidades de espíritu y sus controversias – es decir, cualquiera que sean sus formas, la búsqueda del mejor gobierno para la Ciudad y los ciudadanos.
• Obligarse a reconsiderar " la mundialización " como objeto de pensamiento y de acción, y no sólo como " un hecho " :
Lo que está en juego es del orden de la reapropiación del ciudadano de un " fenómeno " que le explican que trastorna y que va trastornar aun más su vida (para bien o para mal), pero sobre el cual no tendrían ningún control. Pues " la mundialización" no sabría ser concebida como una catastrofe climática o un mana divino.Y aquellos que la presentan como " un hecho" parecen así, imponer una cierta concepción exclusiva, una cierta práctica privativa de la mundialización – ¡y sobre todo que no desean que el ciudadano se inmiscuya! Se vuelve entonces imperativo salir de esta práctica privativa (cuyas finalidades parecen sobre todo económicas y políticas) para rehacer de la mundialización lo que es : un objeto multiforme, complejo evolutivo, inestable, irreductible a " un hecho", y que apremia un verdadero modo de pensar para ser, por fin, captado en su verdad ; bajo sus diferentes especies. Lo cual no es simple –lo cual es exigente.
• Proceder a una perspectiva histórica y filosófica al igual que a una redefinición de lo que se entiende por " mundialización " :
Es urgente romper ese prisma reductor por el cual " la mundialización " aparece como un fenómeno excepcional, inédito, sin equivalente histórico, que habría nacido a principios de los años 1990 con la extensión de las " NTIC " y que sería llamado a configurar un mundo completamente " nuevo " - justificando así el uso del artículo definido (como si esa mundialización fuera la primera...). Por el contrario, es la ocasión para retomar la rica tradición filosófica de ideas del mundo, desde las cosmogonías antiguas hasta las tentativas contemporáneas de pensar el mundo, pasando por los aportes considerables de aquellos modernos llamados de " De la Luces " (recordemos el célebre opúsculo kantiano : Idea de una historia universal desde el punto de vista cosmopolítico, fechado de 1784). Llegaríamos de tal forma a que "la mundialización" es una preocupación desde tiempos del pensamiento de la naturaleza (tema de los primeros escritos presocráticos) y de lo político. Igualmente, una relectura atenta de la historia permitiría situar "la mundialización" actual en una larga estela que es bien conocida (lista no exclusiva): las mundializaciones griega, luego romana ; la mundialización hispano-portuguesa de los Siglos XVI y XVII ; la mundialización anglo-holandesa del Siglo XVIII ; la tentativa de mundialización napoleónica ; la mundialización del último cuarto del Siglo XIX, etc. En fin, es bajo éste doble enfoque filosófico e histórico que se debe proceder a una redefinición de "la mundialización", que resaltaría mucho menos el carácter "inédito" o "excepcional" del fenómeno actual que su inscripción en una tradición que la aclara en buena parte.
• Distinguir cuidadosamente el concepto de "la mundialización" del de las mundializaciones:
La puesta en perspectiva propuesta anteriormente debería tener como primer efecto, restringir la difusión del concepto polémico de "la mundialización" y de introducir en el debate actual el de las mundializaciones. ¿Porqué? Porque invocar "la mundialización" no solamente restringe el campo de su comprensión, sino que también acredita la idea de que se podría detentar las claves de tal fenómeno que sería "bien conocido" y que cada uno estría supuesto a conocer - descuidando la advertencia de Hegel en la Fenomenología, que reprocha : "lo bien conocido, justamente porque es bien conocido, no es conocido". A éste punto a lo "bien conocido" que ocupa la escéna sin ser por tanto " ilustrado ", no creando "sentido " sino más y más confusión, yo opondría este otro punto "mal conocido" – las mundializaciones – a propósito del cual queda más o menos todo por descubrir y por comprender. Las mundializaciones, son una multiplicidad de procesos en curso, tocando dominios muy variados, con lazos y características intrínsecamente complejos, a "grados" de avance diferentes, cuyo "sentido común" – si lo hay – no es aun accesible, y que reclama el trabajo de la duda cartesiana y de la sospecha nitsheana en lugar de certitudes é ideologías.
• Poner en evidencia, en particular, el carácter largamente ideológico é instrumental de "la mundialización":
El trabajo de distinción anterior no es solamente "deseable" en el plano científico - es también indispensable en el plano político. En efecto, no habría que tomar el leitmotiv " la mundialización " solamente como una aproximación de lenguaje, una simplificación inevitable justificada por las reglas de la palabra, de la que cada uno sería en parte algo responsable y que, en el fondo, no tendría gravedad. Por el contrario, " la mundializacón " debe ser comprendida como un concepto instrumental al servicio de ciertas causas– un concepto que designe una cierta concepción privativa del mundo, un mundo que sería así y que iría en tal dirección... " La mundialización " explicitada, puesta en escéna, orquestrada por número de " líderes de opinión " se revela como una maquina ideológica cuya propagación voluntaria sirve para garantizar o denunciar una visión simplista y muy "orientada" del movimiento del mundo actual: para los unos visión positiva, incluso apologética (las ventajas de la mundialización) ; para los otros visión negra y apocalíptica (los perjuicios de la misma mundialización).
• Identificar el atolladero moral actual que lleva sin cesar a juzgar sobre el carácter "bueno" o "malo de "la mundialización":
Es la consecuencia de lo que precede. Él simplismo que a hecho del debate actual una piel de zapa cuyo sujeto todavía más confuso es "la mundialización", ha provocado también en su impulso la formación de una moral binaria empobrecedora. Para ésta moral, forgada en común por aquellos que se nombran "partidarios" y "adversarios de la mundialización", no sería otra cuestión que saber si ésta es buena o mala (siempre bajo el supuesto no demostrado de que ella es conocida). A veces, guiado por la preocupación aparente de introducir un matiz a ésta oposición, se va a sugerir distinguir "la buena de la mala mundialización", pero las categorías utilizadas siguen siendo las mismas. La difusión universal de una moral tan sumaria debería ser objeto de una crítica, pues no se tiene aun la medida de su caracter devastador –en particular para la moral del ciudadano y del distanciamiento de lo político que se le reprocha. En efecto, " la mundialización buena o mala "no puede ser objeto de una sola guerra, y de una guerra interminable entre " pro " y " anti " (como Guelfes y Gibelines, Capulet y Montaigu, etc.).
• Estudiar de manera pluridisciplinaria los procesos de mundialización en obra en todos los sectores de actividad, y establecer por un mecanismo comparativo tanto sus similitudes como sus diferencias:
Este punto está estrechamente ligado con el precedente. ¿Cómo escapar al simplismo de "la mundialización"? Primero, interesandose por las mundializaciones en sus diversidades que no pueden ser de ningun modo reducidas a un motivo de guerra. Pues, cómo se podría estar "por" o "contra " las mundializaciones del derecho – y singularmente de los derechos humanos – , de la investigación científica de las prácticas democráticas? Se ve claramente que esta postura no tendría sentido: la complejidad, la riqueza de sentido que genera ese concepto de mundializaciones apremian, en efecto, a la reflexión y evacúan el moralismo de la escena. No dudemos en pensar en quien nos acoje : no se puede estar más "por o contra la mundialización" no se puede estar por o contra la educación, la ciencia y la cultura. Lo que de tal manera importa, no es pronunciarse cueste lo que cueste sobre "la mundialización", pero estudiar en su pluralidad y de manera plural (por ejemplo del punto de vista de las disciplinas tales como la historia, la antropología, la filosofía, la sociología, la etnología) los procesos de mundialización en obra más o menos en todos los campos : desde los industriales hasta los de las luchas medio ambientales, y de las prácticas vestimentarias hasta la puesta en proceso de los crímenes contra la humanidad. Acercarse a esas formas de mundialización liberado de todo a priori, estudiarlos, compararlos, investigar sus causas comunes o distintas, evaluar sus consecuencias convergentes o contradictorias, validar o invalidar las implicaciones multiples que suscitan: si en algun lado hay "urgencia", guía en general maltrecha, está ahí.
• Poner al día los motivos y objetivos de los actores, que a diferentes títulos, alimentan y justifican los procesos de mundialización :
La visión estática que concibe "la mundialización" como "un hecho" no es más sostenible : porque todo en el proceso así designado es de orden dinámico. Es un movimiento que no se puede comprender en absoluto si tratamos de fijarlo. Toca entonces interesarse en su dimensión propiamente histórica, a saber, lo que explica que los hombres (porque las " NTIC" son hombres y no máquinas!) favorisaron o "desencadenaron" este movimiento, y le procuraron los medios de su desarrollo. Cuáles son sus motivaciones y donde estan sus deseos - en una palabra : ¿ qué es y que hace correr " la mundialización " ? Por ejemplo, frente a "la mundialización de las industrias culturales", que se manifiesta por una concentración rápida de las actividades editoriales (prensa, edición, música, audiovisual), una rarificación de la creación y de la oferta publicada (de "productos "), una normalización transnacional de las prácticas culturales, no basta aun con decir si esto es bueno o malo. Toca también situar tal proceso en la historia, evaluar sus orígenes, identificar sus motores y actores principales, restituirle el movimiento, poner al día el sentido, proyectar de manera racional (y no solamente emocional) las consecuencias últimas.
• Juzgar de manera extra-moral los objetivos (privados o públicos) perseguidos por "los mundializadores" y de los medios utilizados por ellos para alcanzar sus objetivos :
Deviene imperativo salir de la ideología moralizante actual: tanto aquella que rechaza como aquella que venera. Y no es simple, porque las reglas del debate presente, reglas forjadas en común por los " anti " (mundialización) y por los " pro " no permiten siquiera situarse afuera - lo cual es propio de toda moral binaria que sea de escencia religiosa o laica. No se trata de saber si "la mundialización" es " buena ou mala ", pero de saber quién mundializa, cómo y porqué ? Es decir buscar y comprender:
- qué colectividad (científicos, intelectuales, tecnócratas, empresarios, financistas, políticos, etc.) está en el origen de tal proceso de mundialización (i.e. la mundialización de la edición fonográfica o aquella de una pedagogía) ;
- cuáles son las metas (manifestas u oscuras) perseguidas por aquellos que han desarrollado este proceso, lo han favorizado, incentivado – finalidades privadas o públicas, comerciales, científicas, humanitarias... ;
- cuáles medios (técnicos, políticos, financieros, comerciales...) fueron concebidos o utilizados a fin de promoverlo, de difundirlo.
Es solamente por una investigación crítica tal que se saldrá del atolladero actual y que se conseguirá formular un juicio " extra-moral " (para retomar una categoria nietzscheniana) sobre lo que es el objeto de una polémica cotidiana.
• Sacar y proyectar las consecuencias de los procesos de mundialización en curso sobre las libertades, los derechos, el acceso al conocimiento y a la información de los ciudadanos, el porvenir de las prácticas democráticas y el dominio de los fenómenos concernientes :
Pocos sujetos de sociedad en la historia contemporánea han generado tantos fantasmas negativos y positivos como "la mundialización". Luego, es un gran momento para bajar del reino de los sueños y volver al de la política – La que hace la Ciudad, la que es el objeto del mejor gobierno para todos. Para tomar una analogía, si tratamos por un momento de ponernos en la posición de los que asistieron al momento del nacimiento de la Imprenta, hay que ensayar (sin urgencias ni miedos partidarios), de desatar pacientemente y halar uno por uno todos los hilos de los procesos en marcha frente a nuestros ojos, sin focalizarse de manera obsesionada sobre ciertas consecuencias (como la desaparición de los copistas con la difusión de la Imprenta, por ejemplo). Hay que evitar dejarse impresionar por el árbol que esconde el bosque de las consecuencias múltiples de la mundialización. ¡Ciertamente, esto es más fácil decirlo que hacerlo! La inmediatez de hechos tan complejos como a los que asistimos dan una distancia crítica y una "anticipación racional" peligrosa de ejecutar... Pero , sea lo que sea de esas dificultades, parece que no tenemos chance!
• En fin definir las condiciones de la posibilidad de " una mundialización civil " que favorisaría, no solamente el respeto de las identidades y culturas plurales, pero aún el desarrollo y el encuentro de esas identidades y culturas:
Creo también que hay que evitar reducir "la mundialización" a su pura dimensión comunicacional - ¡evidente, muy evidente! "Mundialización", esto no puede solamente ser comunicación siempre más fácil y rápida, con el otro lado del mundo -y esto no crea civilización... En cambio, prestarle atención a ésta permite efectivamente reunir la idea de civilización : aquella de una mundialización que sería civil, porque sería precisamente otra cosa que comunicación y comercio facilitados por los hombres. Para responder a los intereses hoy propuestos, me parece que hay que sobrepasar la ilusión técnica ordinaria: porque no es la Imprenta la que " hace el Renacimiento" ; es solamente una cierta apropiación de la Imprenta (una cierta puesta al servicio del Hombre de la Imprenta) la que contribuye a ese proceso llamado "Renacimiento". Igualmente, las técnicas que contribuyeron hace unos años a hacer explotar la circulación de la información no pueden ser consideradas como productoras por sí mismas de nueva civilización, pueden ser puestas al servicio de un tal proyecto - pero un proyecto al cual hay que dar formato - pero un proyecto al cual queda por darle forma y sentido con una voluntad propiamente política.
• A modo de conclusión :
Para reaccionar a la pregunta de esta mesa redonda debe elevar, yo diría que "la ley del más fuerte" no se sitúa necesariamente en al plano normativo en el que se piensa espontáneamente: la mundialización de los más fuertes que aplastaría a los más débiles. Creo que si la mundialización es de hecho percibida mayoritariamente hoy como un asunto de dominación, y sin minimizar la importancia de todas sus formas de dominación "real" que podemos observar (económicas, políticas, militares, financieras, linguísticas, culturales, etc.), la primera forma de dominación ejercida sigue siendo la del concepto: es decir el sentido que dan a la mundialización los que se dicen "partidarios" y "adversarios". "La ley del más fuerte", en éste estado, que no estoy seguro se haya sobrepasado, a pesar de la invasión de la cuestión en el espacio mediático (y acá mismo), no es otra cosa más que la ley de aquel que dice lo que debe ser "la mundialización": una cosa buena o mala, que debe ir en tal o cual sentido. Una cosa en la cual partidarios y adversarios se juntan para apropiarse un uso privativo, conforme a su visión general del mundo y de sus intereses – que esos intereses sean propiamente económicos, políticos o intelectuales. "La ley del más fuerte de la mundialización", es por tanto y primero aquella del que habla más fuerte, bien sea en las asambleas de la OMC, del Banco Mundial, o del FMI, o en las calles de Seattle, Bangkok o Praga, a fin de convencer con que su visión del mundo en movimiento es la buena y la mejor. Pero, es poco probable que se pueda encontrar un fin pacífico a esta controversia mundial que no cesa de tomar amplitud: simplemente, quizá, porque se queda estrictamente en el terreno de la dominación, y que nunca es puesta en perspectiva con ese desapego de la inmediatez de los argumentos que ello necesitaría.
¿Entonces qué situación, en tal atolladero, dirán?
No veo, de mi parte, otro modo colectivo que restituirá de manera voluntaria y racional (tampoco emocional) la cuestión de la mundialización en el campo de la repartición – y no de la dominación. Situar la mundialización en el campo de la repartición, no quiere decir manifestar con un angelismo ingenuo las virtudes benéficas que tendrían a priori (una vez más) los procesos en curso bajo nuestros ojos. Eso quiere decir simplemente que si es claro para cada uno que aquello de lo que se habla compromete el destino de toda la colectividad, no se pueden dar por largo rato el lujo de quedarse en una forma trivial del conflicto en su propósito. Que, de otra parte, esa "cosa" manifesta para un gran número, es signo de que puede ser efectivamente de manera creciente un objeto de repartición suceptible también de hacer progresar la Ciudad común. No se puede estar más que perturbado por el hecho que la mundialización reciente de eventos de "política interior" en Yugoslavia parezca haber contribuido ampliamente a la situación en el sentido que se sabe. No se puede más que estar impresionado por los esfuerzos desplegados hoy sobre el modo y los nuevos medios en todas las regiones para interrumpir y contener las guerras civiles, religiosas, étnicas, y, sobre todo, para encontrarles, sobre la base de contribuciones internacionales, soluciones (y un "acompañamiento" de fondo) elaborados en el largo plazo. No se puede ser más que sensible, en un lugar como éste, a la multiplicación reciente de iniciativas transcontinentales de acercamiento y de cooperación (aun fuera del contexto político) el ámbito pedagógico, científico y universitario.
Luego, todos esos procesos de mundialización con consecuencias esenciales, es también precisamente del orden de la distribución, sin ser reductible a una ideología, a un clan, a intereses privativos, incluso exclusivos. Es entonces, inspirandose en tales asuntos contemporáneos, reflexionándolos y no tomándolos como simples "hechos", que se podría, acordándole valores completamente diferentes, reorientar "la ley del más fuerte de la mundialización" hacia lo que podría retomar el sentido de un interés general. Algo que no está dado de entrada, pero del que se pueden observar multiples huellas y que no parece desprovisto de algunas oportunidades de triunfar al fin, para dar razón postuma a la idea cosmopolítica kantiana. Toca depronto, en fin, que " la mundialización " cese de ser una cosa evidente – muy evidente para algunos –, a fin de redevenir una cuestión: la de un porvenir común por construir y repartir.